¿Qué pasaría si para concebir bebés hicieran falta tres?

Archivado en General • Fecha: 25-01-2005 10:17:26

¿Y si nos las hiciéramos solos?





El maestro de la ciencia ficción Isaac Asimov planteó cómo sería el asunto de la reproducción si los seres vivos nacieran de un trío, en lugar de necesitar una pareja. En su novela de los setenta Los propios dioses, una especie procedente de otro universo se reproduce mezclando material de tres sexos, y la cría resultante es siempre más inteligente que sus progenitores. Hay más fantasías literarias sobre el tema “número de sexos”; desde humanos sin sexo a hombres y mujeres con la actividad sexual tan disociada de la reproducción que el ser XX o XY no influye a la hora de sentir atracción por otra persona. Pero, dejando de lado la ficción, ¿hay algún motivo para que haya sólo dos sexos, en vez de tres o más? Lo cierto es que a los investigadores ya les está resultando complicado explicar por qué hay dos. Y es que el sexo, tal y como lo conocemos, es un misterio. En principio, parece un invento demasiado caro como para que la evolución lo permita. Pero no se trata (sólo) del precio de una cena con velas.
Desde el punto de vista evolutivo, lo que cuenta es tener crías, y el sexo no es, en apariencia, la estrategia más eficaz para lograrlo. Algunos insectos, reptiles, anfibios, peces y plantas, entre otros organismos, son capaces de reproducirse sin sexo, por partenogénesis, dejando en sus descendientes una copia completa de su ADN. Los hijos, en este caso, son clones, idénticos genéticamente a los padres. Ese método tan independiente de procrear no se da en mamíferos, excepto en el laboratorio. El pasado abril, un grupo dirigido por el japonés Tomohiro Kono y el australiano Patrick Tam comunicó en la revista Nature que había logrado por partenogénesis una hembra de ratón. A la hora de tener crías, la partenogénesis parece, en principio, el método más eficaz. En concreto, doblemente eficaz que el sexo en pareja. No sólo porque los clones no necesitan encontrar a otros con quienes mezclar sus genes (no hay que buscar pareja), sino porque supone para la especie mantener a una enorme cantidad de individuos, los machos, que, pese a no tener crías, consumen tantos recursos como el resto.

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Alégrense los guapos

Archivado en Noticias y temas • Fecha: 25-01-2005 10:14:16

Las mujeres alcanzan más fácilmente el orgasmo con hombres guapos...

¡Qué desconsuelo1

Lo que se presumía que era una obviedad ha traído de cabeza a sesudos eruditos: las mujeres alcanzan el orgasmo con más destreza en compañía de varones primorosos. Si bien la belleza interior es centinela del amor, para darle alegría al cuerpo les apetecen cachas. Human Nature difunde un escrutinio de las universidades de Florida Atlantic, Texas y Kassel (Alemania) que asimila el placer femenino a la hechura masculina. En las relaciones de pareja influyen factores (culturales, sociales o ambientales) que se desvanecen en el preludio del contacto carnal mediante una reacción bioquímica (nervios y hormonas) a las órdenes del cerebro visceral.

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Las miradas furtivas causan felicidad

Archivado en Noticias y temas • Fecha: 25-01-2005 10:12:34

El cruce de miradas furtivas invoca la felicidad, asevera el University College de Londres. La región del cerebro denominada núcleo estriado ventral repele la desilusión con el contacto visual, que se equipara a la satisfacción de obtener premios y recompensas. El neurólogo Knut Kampe plantea que, desde la perspectiva evolutiva, el físico de una persona comporta estatus social.

Blog erotismo

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El culo: obra maestra evolutiva

Archivado en Noticias y temas • Fecha: 25-01-2005 10:11:22



Hace dos millones y medio de años, los homínidos corrían distancias maratonianas para perseguir y cazar a su presas. ¿Cómo lo lograron? Según científicos de la Universidad de Utah (EEUU), gracias a los músculos del culo, diseñado por la evolución para convertir al ser humano en un corredor excepcional. Según los investigadores, al correr echamos la cadera hacia adelante; por eso, los músculos del trasero humano, que conectan el fémur con el tronco, actúan como estabilizadores. Sin su ayuda, nuestros antepasados se habrían dado de bruces contra el suelo en sus frenéticas y agotadoras cacerías.

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Se cuestiona la presencia del macho

Archivado en Noticias y temas • Fecha: 25-01-2005 10:10:00

Hombres... cuidadado... podrían no ser más tiempo útiles



En 1970, el genetista británico John Maynard Smith imaginó el siguiente escenario: en una población de individuos aparece una mutación que permite a una hembra reproducirse asexualmente, sin colaboración de ningún macho. Toda su descendencia serán hijas también capaces de replicarse solas, y como no tienen que mantener a los machos, tendrán el doble de descendencia con los mismos recursos. El resultado es que una población de un millón de individuos con sexo podría ser reemplazado por los nuevos clones asexuales en apenas 25 generaciones.
No es una hipótesis descabellada, porque, además, se sabe que algunas especies –por ejemplo, ciertas salamandras– producen mutantes capaces de clonarse. Sin embargo, hoy por hoy, el sexo es la estrategia que más seres vivos utilizan. ¿Por qué? ¿Por qué no han sido desplazadas de la naturaleza las especies sexuales, superadas por las asexuales?
Vayamos por partes. El sexo, al fin y al cabo, no es más que “intercambio de material genético”, como define Juan Carranza, catedrático de Biología y Etología de la Universidad de Extremadura, y experto en el estudio del papel del sexo en la evolución. Los especialistas creen que el sexo surgió muy al principio de la historia de la vida en la Tierra, probablemente hace unos 3.000 millones de años, en organismos procariotas (sin un núcleo celular diferenciado, como tenemos nosotros, los eucariotas, que aparecimos hace unos 1.000 millones de años). Por azar debieron surgir organismos capaces de intercambiar genes con otros, y generar descendencia. Es decir, “ya había sexo, aunque no ‘sexos’ masculino y femenino, que llegaron más tarde, cuando se ‘inventaron’ los gametos”, puntualiza Carranza.
Nadie duda de que el intercambio de genes tiene beneficios claros. Los clones son todos genéticamente iguales, mientras que el sexo hace que los hijos sean distintos de los padres; pues bien, gracias a esa variabilidad las especies se adaptan a un entorno en cambio permanente. Los clones sólo cambian por mutaciones espontáneas, que además, según la estadística, la mayor parte de las veces son perjudiciales. Otra ventaja de “bailar en pareja”: los hijos de especies con sexo tienen dos copias de cada gen –una del padre y otra de la madre–; y eso contribuye a “inactivar” las mutaciones perjudiciales: si un progenitor transmite a su descendencia una copia defectuosa de un gen, la copia sana del otro sexo puede compensar. Los clones no disfrutan de ese mecanismo, así que van acumulando “errores” generación tras generación.

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La voz bonita: síntoma de promiscuidad

Archivado en Noticias y temas • Fecha: 25-01-2005 10:08:10

Si tu pareja tiene una voz atractiva, ¡cuidado!, podría engañarte. El aviso lo lanzan unos investigadores de la Universidad de Albany (EEUU), quienes descubrieron, tras estudiar a 149 voluntarios, que las personas con una voz bonita eran también las más precoces sexualmente y las más proclives a las aventuras eróticas, y a serles infieles a sus parejas. Descubrieron, además, que la voz atractiva coincidía con la belleza física. En el caso masculino, correspondía a hombres esbeltos y con hombros anchos, y en el femenino, a mujeres de cintura estrecha y caderas anchas.

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Frente a la ventana, los cuerpos

Archivado en literatura • Fecha: 25-01-2005 09:42:40

Ahora que estoy sentado aquí, mirando por la ventana a las personas que trotan por la pista atlética, me pongo a pensar en la anatomía de cada cuerpo.

Hay chicas pequeñitas que sin embargo, ya están en la pista por más de trinta minutos. En cambio, hay chicos grandes y en apariencia fuertes que ya se les ve jadear.

En el fondo, si no es por cuestión de salud, ¿qué es lo que están (o estamos) tratando de demostrar?

A veces me pongo a pensar que esa presión diaria de trotar y hacer ejercicio todos los días es una actitud medio maniática. En el fondo, hay una terrible inseguridad y un deseo de ser deseados.

El otro día leí un artículo muy interesante de Juan José Millás, en el que se hablaba de la prótesis del cuerpo. El pregunta para qué diablos necesitamos un cuerpo que siempre jode, enferma, pero necesita salir, ejercitarse y haer miles de piruetas. Si entendemos esta metáfora de el cuerpo como prótesis -se pregunta Millás- ¿qué ha sido mutilado?

Yo me atrevería a decir que hemos sido mutilados de eso que se llama saciar el deseo. Si veo a alguien y esta persona me reconoce... y luego nos gustamos... listo... la cosa sería saciar ese gusto y entragarnos al placer (digo, si no está de por medio una relación amorosa que implica una traición o una infidelidad), pero la cosa no es así actualmente.

Quedamos con el deseo quemando en el interior y terminanos mirando por la ventana a la gente que trota en la pista.

Quisiera terminar ubicando un poema de Konstantin kavafis... un poeta que habla mucho sobre el placer, el deseo, la entrga... pero lo hace como volviendo sobre sí y reclamando, en su vejez, el regreso de aquéllos tiempos.

La habitación era barata y sórdida,
oculta sobre la dudosa taberna.
Desde la ventana podías ver la sucia
y estrecha callejuela. Desde abajo
venían las voces de algunos obreros,
que jugaban a las cartas y se divertían.
Y allí, en esa pobre y usada cama
tuve el cuerpo del amor, tuve los labios
voluptuosos y rosados de la embriaguez,
rosados de tanta embriaguez
que ahora, cuando escribo, después de tantos años,
en esta casa solitaria vuelvo a estar borracho.


Poemas de kavafis

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Chat de la bella y la bestia

Archivado en literatura • Fecha: 24-01-2005 15:48:55

Les coloco aquí un chat que acaba de mantener un amigo muy feo (yo lo certifico) con una chica.... Creo que la única forma que tiene de hacer amigos es en Internet... porque a´hí es una buena alma que escucha.

Hace tiempo que mi amigo dejó de creer que alguien vendría y de una beso lo cambiará de condición

Les coloco aquí un chat que acaba de mantener un amigo muy feo (yo lo certifico) con una chica.... Creo que la única forma que tiene de hacer amigos es en Internet... porque a´hí es una buena alma que escucha.

Hace tiempo que mi amigo dejó de creer que alguien vendría y de una beso lo cambiará de condición
Mauricio dice:
hola
la bella dice:
soy romina
la bella dice:
que ases
Mauricio dice:
cómo estás
la bella dice:
vien vos
Mauricio dice:
muy bien
Mauricio dice:
q hacés
la bella dice:
nada
Mauricio dice:
contame algo bien loco
la bella dice:
como que?
Mauricio dice:
no sé... alguna aventura o algo
Mauricio dice:
o decime cómo sos
la bella dice:
soy rubia de ojos miel medios verdes ,tengo buena onda y mido1,65
la bella dice:
y vos?
Mauricio dice:
pero eres preciosa
Mauricio dice:
yo soy un tipo de los que se dice feos
la bella dice:
no me inporta que seas feo lo que me importa es que seas buena persona
Mauricio dice:
pero creo que quienes somos feos incluso parecemos malas personas... no es así?
la bella dice:
eso si que?
Mauricio dice:
que soy creo buena gente
Mauricio dice:
y por feo, estoy obligado a escuchar.
la bella dice:
nose

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La mujer del vecino

Archivado en literatura • Fecha: 24-01-2005 15:39:13

Siempre he pensado cómo será la aventura con una vecina.... he tenido muchas... no... aventuras no... sino vecinas

Visite opio.com.br

Ahora Alfredo vive en una de esas casas de Cumbayá (bien las conocemos quienes hemos estado ahí más que nada porque nos invitó algún amigo ricachón) donde cada uno construye su hogar como más le apetece. Y como en el estilo americano, las casas no tienen muros de separación aparentes. Soltero, simple, pero con una gran carrera legada por su padre, vive solo y disfruta de las sutilezas de una vida para sí.

Y el vecino de Alfredo tiene una mujer muy guapa. Guapísima.

Ella siempre toma el sol en la piscina de la casa de Alfredo. El marido, un tipo bien extraño, nunca quiso construir una para ella. Y la escena siempre se repetía: Alfredo se recordaba, abría las cortinas de su cuarto y ya estaba ahí aquél monumento, tostándose al sol matinal.

Y claro que las prendas ínfimas que ella usaba, tenían un descarado propósito provocativo. Siempre que ella se movía para coger alguna revista, una crema o algo, insinuaba las maliciosas formas de sus senos, redondamente perfectos (¿existe la palabra redondamente?) Se pasaba el bronceador de una forma suave e insensata, volviendo locos hasta los más frígidos (¿hay hombres frígidos?).

Mientras veía diariamente una de estas escenas, Alfredo sudaba. No atacaba a aquella beldad por el mínimo respeto que, todavía, sentía por su vecino.

Un domingo de esos, Alfredo se estaba curando de una resaca homérica. Echado junto a la piscina, roncaba bajísimo, mientras su cabeza latía. El sol parecía evaporar el alcohol de su sangre.

Una visión surgió de la nada… Era la vecina que venía a sentarse de su lado. Le preguntó si podía untarle el bronceador. Con esa invitación, mis amigos, todo respeto se borró, él puso la primera mano de aceite…

Los dos se entregaron a los placeres mundanos y carnales de una forma espectacular. Su vida de bon-vivant se puso de manifiesto con aquella mujer que disfrutaba con un gozo intenso e inmoral. Era evidente que ella estaba insatisfecha hace tiempo atrás con su marido.

Alfredo acaba de conquistar a la hermosa vecina. La vecina acaba de consquistar un amante insaciable. Y el marido ahora se ha hecho íntimo de Alfredo y le pide a éste prestado su computador para escribir un blog. Así, todos contentos.


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Perfume de mujer

Archivado en literatura • Fecha: 22-01-2005 17:52:55

Èsta chica que vi en la calle inundaba con su aliento el barrio entero

Perfume de mujer (I)


Era de ella. De ella aquél perfume suave que enhebraba mis devaneos, como una música clásica. Alta. Cabello oscuro brillante. Liso.

Estábamos los dos parados, en la plaza central. Ella invitaba a algunos niños a saltar. Su mirar era vago y gustoso. Debe estar esperando a alguien. Yo sólo observaba a aquella mujer.

Ella se me acercó, me preguntó la hora. -¿Oye… todo bien? Le pregunté. Ella sonrió. Una sonrisa de aquellas que significan un “todo bien” todos los días. Eso debía ser. ¿Y tú… cómo vas? Ah… si ella me dijese así, hablaría con toda la fuerza de mis pulmones y le diría todo lo que esa sonrrisa me representa. Pero era apenas un saludo causal y una sonrisa casual. Un simple pedido de la hora de una desconocida, a pesar de que venía ya precedida de una levedad descomunal.

Le dije la hora. Le dije que su sonrisa era bonita, que su cabello se movía deliciosamente con la brisa del viento, que sus ojos eran magníficamente intrigantes. Encuanto conversamos, un jazz leve recorría mi cabeza. Tal vez estuviese tocando tan alto que hasta ella pueda escuchar. Ella sonrió, de nuevo, como agradeciendo mis cursilerías.

Ana Claudia, ella dijo.

Cuando escuhé su nombre, todo giró en mí a una velocidad piafante. Eran hechos antiguos, recuerdos… mi adolescencia descubierta. Aquella mujer que estaba frente a mí fue, alguna vez, mi enamorada del colegio.

Escrito por demiurgo
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